Discurso del Senador Cabanchik acerca de la prórroga del estado de emergencia económica
INTERVENCIÓN DEL SENADOR CABANCHIK EN LA SESIÓN DEL 12 DE DICIEMBRE DE 2007
Sr. Presidente. — Tiene la palabra el señor senador por la Capital Cabanchik.
Sr. Cabanchik. — Señor presidente, señores senadores: es para mí un honor haber ingresado a esta Cámara y comenzar a trabajar. Aprovecho esta oportunidad, que es la primera que tengo, para saludar a todos. Realmente, es un honor compartir con ustedes esta actividad legislativa.
Yo también quiero referirme al optimismo con que hemos recibido las palabras que la señora presidenta pronunció el otro día en la Asamblea Legislativa. Quiero dejar expresado —aunque debe ser claro para todos creo que conviene puntualizarlo y explicitarlo— que el proyecto que estamos considerando nos ha sido girado por el Poder Ejecutivo saliente y no por el actual. Por ello, creo que sería muy importante para esta Cámara, para el Congreso y para el conjunto de la sociedad conocer cuál es, respecto de esta prórroga de la ley de emergencia, el parecer de la señora presidenta de los argentinos. Porque al no existir ese pronunciamiento debemos interpretar simplemente sus palabras en la Asamblea Legislativa y, quizá, otros dichos previos y su actuación en esta misma Cámara.
En ese sentido, me voy a permitir citar algunas de las partes del discurso de la señora presidenta, que no sólo he tenido oportunidad de escuchar atentamente en el momento de la Asamblea, sino también de leerlo luego, para analizarlo más detenidamente. Cito, por ejemplo,
cuando ya en el segundo párrafo de su discurso la señora presidenta dice: “Este es un escenario diferente al de hace apenas cuatro años y medio, al del 25 de mayo de 2003”. Esas diferencias, ese escenario distinto al que se refirió la señora presidenta, unos párrafos más abajo tomó forma en la siguiente enumeración: “En el día de hoy no quiero compartir con ustedes cifras o datos, o venir a contar las cosas que hemos hecho en estos cuatro años y medio, que han sido tan importantes: la renegociación, el pago al Fondo y la lucha sin tregua contra la desocupación, la indigencia y la pobreza, batallas en la que vamos obteniendo triunfos importantes. No el definitivo, porque siempre va a faltar la victoria definitiva mientras haya un pobre en la Patria.”
Espero que no interpretemos en un sentido seguramente erróneo las palabras de la señora presidenta en este pasaje, creyendo que entonces haya que prorrogar indefinidamente. Aunque, como dijo el senador Urquía, siempre poniéndole fecha. Podríamos ponerle como fecha el fin del siglo XXI, y eso también sería ponerle un límite a la Ley de Emergencia; o bien el fin de los tiempos, por ejemplo, también sería ponerle un límite temporal.
Obviamente, dentro de la razonabilidad, decimos: ¿será que tenemos que ponerle límites a la prórroga hasta que no quede un solo pobre en la Argentina? En ese caso, lamentablemente es de suponer, con sentido común, que nunca saldremos de la emergencia.
Quiero señalar también que el senador Urquía, hacia el final de su alocución respecto del tema de la prórroga de la Ley de Emergencia, creo que cometió un lapsus, un lapsus muy razonable de todas maneras; no es un lapsus muy grande. Simplemente el senador Urquía dijo:
“mantener la emergencia”.
Creo que lo que estamos considerando en verdad es si mantenemos la emergencia o no. Seguramente el senador Urquía quiso decir: “mantener la Ley de Emergencia”. Pero su expresión fue “mantener la emergencia”.
Pienso que, lamentablemente, si votáramos en forma afirmativa esta prórroga, lo que estaríamos haciendo sería mantener la emergencia institucional, no la emergencia económica.
En enero de 2002 todos compartimos que estábamos en una emergencia de hecho. ¿Es esa emergencia a la que nos estamos refiriendo? Seis años después, ¿estamos en esa emergencia?
Se han dado suficientes argumentos, como lo hizo el senador Morales recientemente, y muchos argumentos se han dado en el espacio público, en la discusión pública ciudadana, y creo que todos los aquí presentes sabemos que felizmente la Argentina, nuestra patria, todos nosotros, no estamos en esa emergencia.
Considero que así agravamos la situación de la Argentina. Creyendo — sobre todo la bancada oficialista y el Poder Ejecutivo— que de esta forma toma fuerza en su acción de gobierno, pienso que se da una señal de debilidad. Obviamente, no es una señal de debilidad frente a la oposición. Está claro que el voto del ciudadano argentino, de la ciudadanía entera, ha dado una relativa continuidad —porque también se presupuso un cambio en la propuesta de las elecciones— a la gestión saliente. Eso fue expresado mayoritariamente en el Congreso, como en tantas otras instancias institucionales.
Pienso entonces que la debilidad no es frente a la oposición, por supuesto; es frente a la Constitución, frente al orden institucional establecido.
Los argentinos somos una comunidad, necesitamos nuestra ley, necesitamos respetarla y cuidarla. La Ley Fundamental, la Constitución Nacional —no vengo aquí, desde luego, a pretender que se crea que yo recuerdo lo que otros no recuerdan, porque creo que todos lo tenemos muy presente—, en muy pocas oportunidades se refiere en su texto a la relación entre el orden legal y las situaciones de excepción, las situaciones de hecho; particularmente, me refiero al artículo 36, de los Nuevos derechos y garantías, donde otorga a la ciudadanía el poder de resistencia cuando el orden constitucional es interrumpido. Y al artículo 76, que debe ser interpretado en sentido restrictivo, que en su comienzo dice que no se delegarán facultades del Poder Legislativo al Poder Ejecutivo, y puntualiza algunas excepciones: estado de resistencia y estado de excepción. Estos son dos estados que tenemos a las dos puntas de la Constitución Nacional, de la Ley Fundamental.
Invito a este Cuerpo a honrar la Constitución Nacional, no prorrogando más estas excepcionalidades, porque lo que estamos haciendo es prorrogar el estado de excepción institucional.
Por eso creo que el senador Urquía cometió ese lapsus. En caso de dar un voto afirmativo a la prórroga propuesta, estaríamos manteniendo la emergencia institucional.
Por tal motivo, en nombre de la Coalición Cívica, nosotros nos vamos a oponer a esta prórroga, con el argumento de querer acompañar la palabra dada por nuestra presidenta —la de todos los argentinos— nada menos que en la Asamblea Legislativa nacional. Ella dio su palabra: la de fortalecer las instituciones; la de que cada quien, en los tres Poderes del Estado, cumpla con aquello para lo cual está —digamos— delegado por el poder popular.
Creo que estamos honrando el voto que nos puso en este sitial al rechazar el proyecto de ley de emergencia, y realmente yo le propondría a esta Cámara —no soy muy optimista al respecto, pero de todas maneras lo propongo— que le pidamos a la señora presidenta que se pronuncie antes de convertir en ley este proyecto. ¿Por qué? Porque esta prórroga —lo digo una vez más, y con esto finalizo— mantendrá la emergencia institucional con el argumento de que de hecho existe una emergencia económica que en la realidad ya sabemos —es el propio argumento del Poder Ejecutivo saliente; es el argumento del Poder Ejecutivo entrante; es el argumento de muchos, acá y en Diputados— ya no es tal.
Por eso, entonces, reafirmo nuestro voto negativo y la invitación a que haga lo propio toda la Cámara.

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