Diario Crítica 26/05/08 – “Qué pasó, qué cambió, qué viene”
Los filósofos Samuel Cabanchik –de la Coalición Cívica– y Ricardo Forster creen que se cerrarán las negociaciones. Claudio Lozano teme que así sea, dejando afuera lo más prometedor de las discusiones.
El filósofo Samuel Cabanchik –senador de la Coalición Cívica– estuvo allí en Rosario y volvió impresionado por “la diversidad de la movilización”. Su colega y amigo Ricardo Forster –uno de los impulsores de la Carta Abierta que planteó la idea del “clima destituyente” impuesto en el país– se impresionó más bien por el contraste en las extracciones de clase de quienes se movilizaron en Rosario y en Salta, más rubiales los primeros que los segundos. Y el economista Claudio Lozano tanto juró que no estaría “ni en Salta ni en Rosario” que ni siquiera vio los actos por televisión. Pero sí se mostró preocupado por un tipo de politización distorsiva del conflicto, generada por el horizonte electoral de 2009.
Los primeros dos, en diálogo con este diario, tienden a creer que ni el sector agrario ni el Gobierno tienen ganas de seguir arrastrando el conflicto. Lozano teme que efectivamente se arregle, pero a costa de una mínima modificación en el techo de las retenciones que deje afuera una agenda de temas mucho mayor y trascendente.
“Nosotros fuimos más bien amables cuando hablamos de ‘clima destituyente’ –ironizó Forster–. Lo digo porque en Rosario fue muy clara la vocación opositora sobre todo de la Federación Agraria. Esa frase que dijo Eduardo Buzzi acerca de que el Gobierno es ‘un obstáculo’ tiene una significación muy particular en un acto que se hace ante miles de personas y con un lenguaje ‘patriótico’.”
Forster de todos modos vio una cierta diferenciación en los lenguajes y discursos de Buzzi, Alfredo de Angeli y los de Mario Llambías, Fernando Gioino, de Coninagro, y Luciano Miguens. De allí su sorpresa: “Lo raro son estas alas supuestamente progresistas del campo”.
Intentando analizar lo que pueda suceder a futuro, allí donde Forster encuentra –“y me parece bien”– la construcción de una nueva oposición, “una nueva derecha que introduce la categoría ‘campo’ y palabrerío patriotero”, Samuel Cabanchik prefiere referirse a una combinación entre espontaneísmo y movilización social tan diversa que va de la derecha rural al MST. “Éste fue un 25 de Mayo muy particular, con ese acto oficial poco adecuado de Salta, poco adecuado precisamente por ser un acto de 25 de Mayo. El Gobierno quedó como una parcialidad”.
–Usted es filósofo y docente. ¿No hay una especie de patología argentina en esto de disputarse los sentidos de la idea de “patria” por parte del Gobierno y los sectores agrarios?
–Es una patología social y cultural importante. La realidad argentina es muy compleja y normalmente se la traduce en términos dicotómicos y simplistas. Quizá la mayor parte de la gente consume esa versión simplificada de la realidad y reacciona de acuerdo con eso.
Precisamente la complejidad no asumida del conflicto desatado por el lock out es lo que preocupa a Claudio Lozano: “Veo un Gobierno que en lugar de leer el problema piensa en resolverlo con la simple modificación del techo de las retenciones. Ése es el problema de los grandes sojeros pero no del campo argentino. El conflicto pone en agenda cuestiones bastante más profundas: el impacto del proceso de sojización, el problema de la soberanía alimentaria, el contexto internacional que genera tendencias al monocultivo y a la depredación de los recursos naturales. A esos temas de fondo el Gobierno no les pone atención”.
–Lo curioso es que Federaciones Agrarias tiene un planteo similar pero en su discurso sólo aparece de un modo espasmódico. ¿Es por la necesidad de presentar un frente agrario unido?
–Es que acá hay un problema que ha estado muy presente: el privilegio de la contienda electoral 2009. La discusión de un país más justo y equilibrado no puede incluir a la Sociedad Rural y a Macri. La Federación Agraria tiene un planteo razonable en términos de modelo agropecuario y de defensa del pequeño y mediano productor; pero en la última etapa del conflicto ha quedado medio desdibujada, muy contaminada por el escenario de 2009. También Ricardo Forster se muestra preocupado por el factor 2009.
–En este clima destituyente hay ciertos sectores de la derecha argentina que hacen un juego de error y acierto.
Ellos van viendo qué hacen según las cacerolas sean quinientas o cien mil, van viendo. Esto ya es parte de un conflicto de medio y largo plazo. Habrá una prueba importante el año que viene con las elecciones.
Mientras que Lozano no cree que la economía esté sufriendo mucho, cosa que cambiaría en caso de que los productores retengan la soja, con el consiguiente impacto en la liquidación de divisas, Forster y Cabanchik apuestan a que esta semana las negociaciones podrán encaminarse. “El de Cristina –dice Forster– fue un discurso medido. Uno hubiera esperado algo más fuerte, pero hará querido abrir las negociaciones.”
Cabanchik dice que “desde una hipótesis racional uno tendría que decir que en estos días llegan a un acuerdo. Hay cosas insostenibles en el esquema inicial de retenciones, más algunas disputas intestinas y no sé si algún componente autodestructivo. Al sector lo que le interesa es que los números le cierren y la señal es sentémonos a conversar y arreglemos de una vez. La mayor responsabilidad la tiene el Gobierno”.

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