Discurso del Senador Cabanchik sobre el tratamiento de la Movilidad Jubilatoria
Sr. Presidente (Pampuro). Tiene la palabra el señor senador Cabanchik.
Sra. Colombo. — ¡Voy a pedir que se respete a los oradores!
— Varios señores senadores hablan a la vez.Sr. Cabanchik. — Señor presidente: voy a hablar una vez que se callen los colegas.
Sr. Presidente (Pampuro). — Tiene razón, señor senador.
Sr. Cabanchik. — Creo que hay que recuperar la serenidad, más allá de que podemos estar apasionados por el debate y de que el tema es importante. Sin embargo, la pasión no debe impedirnos comunicarnos como lo hemos hecho hasta ahora, tanto durante la sesiones ordinarias como durante las sesiones extraordinarias. En consecuencia, apelando a esa receptividad que nos debemos todos aquí y que debemos al pueblo argentino, espero que se escuchen mis argumentos.
Estamos debatiendo una cuestión reglamentaria, pero si hay debate sobre la cuestión reglamentaria es, precisamente, porque la letra, a veces…
Senador Pichetto: usted sabe que me importa que me escuche.
Sr. Pichetto. — Discúlpeme, senador.
Sr. Cabanchik. — Digo que si hay un debate es porque la letra sola no define la cuestión y requiere una interpretación. De hecho, cuando hay norma, existen letra y espíritu, sobre todo cuando la norma se expresa con relativa vaguedad, como puede ser el caso leído por el señor secretario parlamentario en el pasaje del artículo 57 del Reglamento. Pero, además, está la costumbre, y esto ya fue expresamente dicho por el senador Morales, que ha dejado en claro que así se ha interpretado restrictivamente esa vaga expresión “en la medida de lo posible”.
Se ha interpretado que “en la medida de lo posible” quiere decir que, si no estamos ante una situación que de facto obligue a otra cosa, los siete días que deben mediar entre el dictamen de comisión y la sesión del plenario deben ser respetados. Es un acuerdo que, de hecho, se tiene, está vigente e implica la interpretación razonable de una expresión vaga de una norma, que siempre debe ser completada por el espíritu a que responde la letra. Pero, además, hay un contexto dinámico de la política y un bien común en juego, que es la suerte de las jubiladas y de los jubilados argentinos. Y eso también debe estar en el debate.
Por lo tanto, no me voy a referir extensamente al fondo de la cuestión, porque estoy de acuerdo con que el motivo central de esta intervención es el debate sobre la interpretación parlamentaria. Sin embargo, no debemos perder de vista el contexto ni todos sus niveles implicados, como lo son la letra y el espíritu de esta iniciativa.
En ese sentido, no veo claramente cuál es la urgencia, el cataclismo o el abismo al que se arroja a la Nación Argentina por el hecho de demorar una o dos semanas el tratamiento mesurado —como debe ser— de una norma que legislará por muchos años la suerte de nuestras ancianas y de nuestros ancianos. En efecto, estamos hablando de nuestras familias, de nuestros padres, de nuestros abuelos, de acuerdo con lo que corresponda generacionalmente. Estamos hablando de la familia argentina implicada en este proyecto de ley.
Entonces, pregunto: ¿por qué debemos debatirla con un revólver en la sien? Eso no lo
puedo entender…
— El señor senador Fuentes realiza manifestaciones fuera de micrófono.
Sr. Cabanchik. — Cuando digo “revólver en la sien”, naturalmente es una metáfora. Usted lo está tomando literalmente, caballero. Ustedes entienden la metáfora ….
— Varios señores senadores hablan a la vez.
Sr. Mayans. — Es una metáfora maligna.
Sr. Cabanchik. — ¿Cuál le gusta a usted, senador?
Sr. Presidente (Pampuro). — Por favor, señores senadores, no dialoguen entre ustedes.
Continúe, senador Cabanchik.
Sr. Cabanchik. — Simplemente, digo que no debemos tener esta presión para el tratamiento de un proyecto de ley que es fundamental, para una regulación muy importante como lo son las jubilaciones postergadas de los argentinos.
Efectivamente, el Reglamento habilita la posibilidad de contar con más tiempo para honrar nuestro ejercicio, nuestra representación. Por consiguiente, tenemos que lograr la mejor ley posible para los jubilados. ¿Estamos en condiciones de lograrlo hoy? Está claro que no si lo que se pretende es aprobar el texto de la Cámara de Diputados.
A fin de no abrir el debate ahora, simplemente diré que en la Comisión se trabajó este tema. En verdad, todos los que estuvimos allí —tanto los miembros de la Comisión como los señores senadores que no lo son— tratamos, con la mejor voluntad, de ser convencidos de que esta es la mejor norma posible en el contexto nacional. Sin embargo, no creemos que lo sea. Por supuesto, esta es mi opinión personal, pero me parece que es una coincidencia de todos los bloques de la oposición aquí presentes. He escuchado a varios senadores oficialistas manifestar muchos reparos por algunos artículos de este proyecto de ley. En consecuencia, el oficialismo quiere tratar hoy un proyecto de ley que contiene algunos artículos sobre los que tienen dudas hasta los propios miembros del bloque oficialista.
Creo que en la Argentina hay que cambiar el contexto discursivo de cómo ejercemos la política institucional. Y para aquella legislación —que es en principio toda, aunque alguna es más pesada que otra— que compromete a generaciones de argentinos, debemos obrar con la mayor responsabilidad institucional.
Entonces, obremos con tranquilidad. ¡¿Por qué esta exasperación en un debate parlamentario?! Acá tenemos una razón reglamentaria, no digo que no sea controvertible; pero a la vaguedad se la resuelve con el espíritu y con la costumbre que indican que debe haber dos tercios de los presentes para habilitar este debate. Si hay buena voluntad, si hay buena intención y si prima la racionalidad, me parece que eso es algo que puede ser consensuado fácilmente.
La honra a la palabra es también la honra a una costumbre que, desde hace tiempo, todo el recinto lleva adelante cotidianamente, como bien lo señaló el senador Morales. A eso debemos agregarle el contexto y el valor en juego: una ley muy importante para todos los argentinos.
Por todo ello, desde el bloque de la Coalición Cívica, junto con los demás bloques parlamentarios que han presentado la necesidad de replantear el contexto en el que íbamos a desarrollar este tratamiento, solicitamos más tiempo para elaborar una mejor legislación para nuestros jubilados.

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