Cabanchik en El Iniciador: “¿Qué queda dentro del hecho político “conflicto campo-gobierno” (Número 0)
Para comenzar, me gustaría decir que éste hecho político ha sido un hecho encubridor pero eficaz. Algo quedó claro después de estos sucesos y me parece importante destacarlo: el sujeto de la
igualdad ha estado ausente en la discusión. Creo que es centralmente este el tema que nos tiene que convocar a la reflexión.
Luego del proceso político en torno a lo que se dio en llamar el “conflicto campo-gobierno”, ha quedado expuesto que un sujeto político representante de la igualdad no tiene fuerza política. Diversos
malestares de la sociedad fueron canalizados a través de este conflicto coyuntural y a través de los actores que estaban en juego. Si nos remontamos al momento inmediatamente posterior a las elecciones de 2007, lo que queda expuesto con claridad es la debilidad del gobierno a través de éste proceso político, teniendo en cuenta por un lado la composición mayoritariamente oficialista de las cámaras legislativas, y por el otro la dinámica propia de la instrumentación de las decisiones políticas emanadas del Poder Ejecutivo. Llegados hasta aquí, entonces, a manera de primera conclusión, pienso que, sin que haya quedado claro quien triunfó, parecería quedar claro quién fue derrotado. Y eso habilita el espacio para hacernos ciertas preguntas: ¿Qué pasa con la supuesta representatividad de las mayorías? ¿Si los representantes de un proyecto político fueron derrotados, también lo fueron los representados? Es necesario precisar que los representados son igualmente heterogéneos con respecto a los actores que tomaron parte en la disputa. Además, no fueron los sectores populares los protagonistas -no fue su causa-, así como tampoco lo fueron los grandes intereses. De hecho, los grandes intereses fueron tocados antes y después del conflicto sin problemas. Insisto en reiterar el carácter ambiguamente encubridor del conflicto que analizamos, al momento también de destacar su potencia performativa.
Aunque mal planteado, el conflicto fue eficaz. Esta eficacia está significada por la resonancia que tuvo el conflicto en la sociedad civil y por los acuerdos que permitió y generó. Desde mi punto de vista, entonces, debo decir que hubo un acontecimiento, cuyo nombre aun no reconocemos pero del que conocemos su existencia. Tal vez cuando le logremos dar un nombre generemos un sujeto; hay que ver. Pero por ahora sabemos que el no es un no a algo.
Quizás las dificultades en nominar y aprehender cabalmente este proceso puedan primariamente ser comprendidos en el problema que la Argentina tiene para exponer proyectos políticos ordenadores.
Proyectos a través de los cuales las fuerzas políticas puedan canalizar sus demandas. En este contexto, el punto que quiero subrayar -quizá el más importante -es la incapacidad de la igualdad para tornarse un conflicto político eficaz en la Argentina.
Cambiando de eje, me surgen algunos interrogantes; ¿Para qué el gobierno hizo lo que hizo? Me parece que, por lo que lo haya motivado, no surgió para o por un proyecto que pueda englobar a una mayoría de los argentinos y argentinas en una acción colectiva. Además, ya lo dijimos, “el campo” fue una coalición coyuntural que tampoco tiene un proyecto. Justamente: Fue, ya no es.
Aún hoy prefiero dejar abierto a la interpretación el significado de lo que ocurrió, aunque reconociendo que fue eficaz. Fue un no a algo, pero ese no es una fuerza activa en la Argentina. Todavía no salió de la negatividad, pero es esperable que lo haga; y personalmente saludo su existencia porque
considero que lo que tiene enfrente no es un proyecto político para la Argentina.
Finalmente, existe claramente un sujeto de dominio pero no un sujeto de resistencia. Por eso la opinión pública toma a la resistencia como ideal inicial pero sin ninguna fuerza política concreta.
Esto se muestra claramente cuando vemos que mucho de los que estuvieron enfrente del gobierno durante estos meses, antes habían sido sus socios y votantes. Se rompió la relación entre votantes y representantes, y entre el Estado y un sector o facción. A todo esto, desde mi punto de vista, se le puede dar un nombre alternativo; el quiebre en la representatividad política encarnada por el gobierno nacional.
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