Cabanchik en La Opinión on line: “Boleta única elimina el fraude” (12/04/09)

Mucho se suele argumentar acerca del velo de silencio con el que el gobierno nacional ha cubierto la discusión de la reforma del sistema electoral a través del adelantamiento de las elecciones y del nimio margen de movilidad que le ha quedado a la oposición para alzar voces en contra frente a tan intempestiva medida. Se ha llegado a hablar del histórico incumplimiento de promesas en la arena de la política nacional y de la pérdida de confianza en nuestros representantes. Se habla, en síntesis, de la mala fe¸ tanto de los gobernantes como de la oposición.
En la filosofía de Jean-Paul Sartre, el concepto de mala fe demuestra el poder del autoengaño, de no responsabilizarnos por las consecuencias de nuestros actos y, por lo tanto, habla acerca de la pérdida de nuestra libertad de elección. Asumir, entonces, que no queda nada para hacer frente a la arbitrariedad, echarle la culpa al resto por nuestros fracasos y recluirnos en el pensamiento de que ninguna medida que podamos presentar habrá de evitar el fraude y la corrupción -eso- es actuar de mala fe.
Sin embargo, la misma filosofía sartreana ofrece otras aristas que nos ayudan a ver el conflicto. Una de ellas es el poder de la acción¸ práctica que nos devuelve nuestra humanidad, al permitirnos tomar las riendas de nuestro destino. El proyecto de ley de Boleta Única, que presenté junto con los senadores Rubén Giustiniani, Ernesto Sanz y Carlos Rossi y sobre el que venimos insistiendo desde ya hace más de un año, es un claro ejemplo de que la llamada oposición – palabra que solamente nos define en términos de un oficialismo, en lugar de valorar la fuerza que tenemos de impulsar proyectos por nosotros mismos – es capaz de actuar responsablemente para revertir un curso nefasto.
Seguir luchando por la pronta consecución de un mecanismo institucional que eliminará el fraude electoral y el robo de boletas, que simplificará y democratizará aún más el proceso electoral, que unificará los padrones electorales, terminando con la ya añeja división de sexos, que agilizará la instancia de votación, entre tantos otros beneficios, es nuestra forma de contribuir responsablemente a la mejora de la democracia nacional, aporte impostergable para desinstalar el paradigma de lo imposible.

Share This Post

No hay comentarios

Deja un comentario