Cabanchik en FM Millenium 106.7 (”A Media Mañana”, 11/05/09)

MARIANO YEZZE, conductor: Está en línea, Cecy, Samuel Cabanchik, quien es senador de la Coalición Cívica. ¿Cómo le va, doctor? Buen día.

SAMUEL CABANCHIK, senador Coalición Cívica: Buen día, ¿cómo está?

MY: Muy bien. Bueno, cuántas listas, cuántos nombres, y pensar que Usted tenía un proyecto de unificar, ¿no?, en una sola lista esta posibilidad. ¿Qué ha pasado en el medio?

SC: No, bueno… el proyecto de Boleta Única se refiere Usted, ¿verdad?

MY: Claro, desde luego.

SC: Sí, sí. Es decir, es un proyecto que espero que ahora que pasen estas elecciones podamos, realmente, discutir y cuando nos toque votar para las presidenciales, lo hagamos con la Boleta Única. Por ejemplo, no habría la cantidad que, otra vez, va a haber de “colectoras”, de haberse aprobado el proyecto de Boleta Única, entre otras diferencias, ¿no?

MY: Claro. ¿Y qué? ¿Cuáles son las trabas para este proyecto? Teniendo en cuenta que sería muy beneficioso para la calidad institucional, para la nueva política, ¿no?, el tener una lista única donde la gente pudiese tachar los nombres que no acepta…

SC: Yo creo que las trabas tienen que ver con el debilitamiento de la construcción política de los partidos y de la relación entre el representante y el representado. Es por eso que ocurre la situación de las colectoras. Usted fíjese que en la pequeña aldea es donde más difícil resultan los acuerdos, aún dentro del seno de la misma fuerza. Por lo cual, muchas veces, se multiplican las listas que “se pegan” al candidato para el cargo principal o al más conocido. Todavía subsiste esta dificultad y, encima, yo diría que está más deteriorada. Entonces, una Boleta Única que separe a los cargos nacionales de los cargos locales de modo que las boletas donde están los cargos de diputados, senadores, presidente y vice no se pueden “pegar” y, entonces, no hay arrastre de votos por colectoras de ninguna clase, obligaría a los candidatos de cada lugar a hacer un vínculo directo, digamos, con sus votantes y también a los que aspiran a los cargos nacionales. Y no en esta mezcolanza en donde “voto a uno para votar al otro”. Digamos que el problema de lo testimonial que estamos viendo, mal llamado testimonial, ¿no?, de las falsas candidaturas, que estamos padeciendo ahora por la propuesta del Poder Ejecutivo, de alguna manera está, aunque más debilitado, también en esa maraña de distorsiones que se han hecho de votos que es el escalón fundamental de la democracia, ¿no?

COLUMNISTA: Ahora, Cabanchik, también es un tema a plantearse, además del aporte de la Boleta Única, para pensar, cómo están funcionando los partidos políticos, ¿no?, como formas en las que se da hoy por hoy nuestra democracia. Porque también asistimos a un arreglo de los candidatos, un poco a puertas cerradas de la ciudadanía, casi no hay elecciones internas (salvo casos excepcionales). ¿Cómo ve en este aspecto lo institucional y esta forma del ejercicio de la democracia a través de los partidos?

SC: Lo veo con una enorme preocupación. Yo creo que si no hacemos algo, de pronto, para renovar la fuerza, la presencia, la legitimidad, de la política en la sociedad, vamos a generar un vacío cada vez mayor, una brecha cada vez mayor, entre el pueblo y sus representantes.
Esto que ahora nos escandaliza con razón, como son las candidaturas virtuales o falsas, en realidad, es como la frutilla del postre, como la última gota que rebalsa el vaso. Venimos con un deterioro pronunciado de la política. Y, para mí, es central que los partidos políticos se abran nuevamente a la sociedad. Yo diría una “reafiliación” a una especie de “momento cero” para volver a comenzar a abrir a los partidos de verdad y que haya auténtica participación. Una fuerza que, hacia adentro, no tiene participación política, mal puede presentarse como auténticamente democrática hacia afuera.

MY: Le hago una pregunta en torno al modelo. Porque, desde el Gobierno, dicen “si perdemos la mayoría en ambas Cámaras, vuelven aquellas leyes de finales del 90 o que surcaron la década anterior, en torno a la liberación del mercado, en torno a la flexibilización laboral…”. Usted, que es un hombre de la Coalición Cívica, obviamente que está naturalmente en la otra vereda, también, de esta posibilidad, ¿por qué piensa que quieren instalar esa idea? Y ¿qué hay de cierto en ese fantasma que alienta el oficialismo?

CB: De cierto no hay nada, ¿no? El propio Gobierno está lleno de representantes que estuvieron con todos los gobiernos, sobre todo que fueron parte de los responsables de la década del 90, entonces no sé de quién hablan, entonces, tienen que hablar de ellos mismos. El propio ex presidente Kirchner apoyó las políticas que llevó adelante el entonces presidente Menem. Entonces, ¿de qué estaríamos hablando? Senadores, diputados, de este oficialismo lo eran, también, de aquel oficialismo.

MY: Claro.

CB: El Partido Justicialista debe hacerse cargo, alguna vez, de su propia identidad. Porque metaformoseándose (sic) siempre en lo contrario o en algo distinto de lo que es. En realidad, es una forma de no hacerse cargo. Entonces, en realidad, yo creo que están hablando de sí mismos. Para nada no están hablando de una fuerza como la Coalición Cívica, por ejemplo, que así como se opuso a las políticas de los 90, no las trataría de reponer ahora, ¿verdad?

MY: Claro, claro. Bueno, y ustedes tienen, también, un proyecto, ¿no?, Senador, sobre reglamentar las leyes. Porque el Congreso trabaja, ¿no?, Diputados trabaja pero después hay leyes que, por ejemplo, no se aplican porque falta reglamentarlas.

CB: Efectivamente, hace unos días presenté un proyecto que habilitaría a todos los ciudadanos a presentarse judicialmente para exigir una reglamentación que no haya sido por el Ejecutivo cuando debía hacerlo. Todas las reglamentaciones de las leyes se hacen a través del Poder Ejecutivo que, muchas veces, omite hacerlo. Entonces, esa omisión daría lugar a un recurso judicial, de aprobarse esta ley, como acción colectiva que cualquiera pudiera emprender.

MY: Esto pasó, por ejemplo, con el tema de los fondos de las AFJP, por ejemplo, que no se llegó a reglamentar el Organismo de Control, ¿no?, por ejemplo…

CB: Sí. Ese es un buen ejemplo. Todavía la Comisión, efectivamente, que es una comisión bicameral, no ha empezado a funcionar. Pero eso es una deuda del propio Congreso, en este caso, ¿no?, hay deudas, también, del Ejecutivo en este caso. Y también del Congreso. Usted sabe que la bicameral todavía no ha empezado a funcionar. Que también estaba en el proyecto, si no recuerdo mal. Ahora, hay casos re escandalosos, ¿no?
La Ley de Obesidad, por ejemplo, de Trastornos Alimentarios ya hace más o menos 15 meses que ha sido aprobada y no ha sido reglamentada. Entonces, hoy día alguien que padece de esa enfermedad, de esa patología, no puede ir a una obra social, a una prepaga, y exigir el tratamiento que corresponde. Lo mismo había pasado con la ley de alcoholismo, que nosotros lo hicimos reglamentar: en marzo, el Poder Ejecutivo reglamentó esa ley después de 11 años de que no se había reglamentado, 11 años tardó esa ley en ser reglamentada, y lo fue por una iniciativa del Senado. Voy a seguir con este tema porque me parece que es absolutamente crucial para el funcionamiento de la división de poderes y la protección de los derechos de los ciudadanos.

MY: Ahora, ¿y cómo imagina el 10 de diciembre, senador, con el nuevo Congreso, con el nuevo Senado, los nuevos diputados? ¿Cuáles son las prioridades que se van a tener sobre la mesa? ¿Le tiro una? Seguramente, la segmentación de retenciones, que es un pedido que ha dividido al país en el último año y medio.

SC: Sí. Vamos a tener un Congreso mejor en muchos de los sentidos. O sea, va a haber calidad institucional cada vez mayor, va a haber la posibilidad de discutir y consensuar muchas más política que, justamente, el Congreso Nacional es el lugar de la representación por excelencia. Es el lugar más directo de la representación, yo digo, dentro del sistema. Y, entonces, tener ese pluralismo allí de representación en contra de lo que el Gobierno está comunicando, el Poder Ejecutivo está comunicando, permanentemente. Es mucho mejor para la democracia. Entonces, el Poder Ejecutivo no va a tener mayoría automática de levantamanos para aprobar cualquier cosa. Va a tener que consensuar la mejor ley y no únicamente la que le conviene en la coyuntura, en ese momento, para su concentración de poder. Y eso va a ser bueno para todos.

MY: Senador Cabanchik, gracias por este contacto con nosotros.

SC: Gracias a ustedes.

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