Intervención del Senador Cabanchik en la sesión del 11/11/09 – Tema: fe de erratas en la publicación de la Ley de Medios
Creo que el otro día claramente se expresó una mayoría legislativa en este cuerpo Hubo una votación que, en general fue —si no recuerdo mal— de 44 votos a favor de la media sanción de Diputados y 24 votos en contra. Esa diferencia apenas se achicó en el artículo 161, dando un resultado de 38 votos a favor y 28 en contra. Creo que ha sido una voluntad contundente de la mayoría.
En ese momento, el bloque mayoritario —y estamos hablando de que esta fue la voluntad de la mayoría de este Senado— argumentó que no estaba dispuesto a cambiar ni una sola coma. En medio de esa discusión, el senador Carlos Rossi observó precisamente que estábamos llegando al absurdo de que, por no poder modificar ni una coma, teníamos que consagrar como ley errores materiales del texto.
Ningún miembro de este Senado, ningún funcionario de este cuerpo, ni ningún actor presente en este recinto en ese momento comunicó nada en relación a una supuesta corrección de parte de la Cámara de Diputados acerca de este preciso contenido; el de dos referencias equivocadas —artículo 95 y artículo 124—, que remitían erróneamente a otros artículos.
La voluntad de este bloque y de tantos otros bloques que conforman la llamada resumidamente “oposición” expresamos la necesidad de, al menos, corregir eso. Ningún miembro del bloque de la mayoría, del bloque del Frente para la Victoria y de aquellos que a lo mejor conformaron ocasionalmente y sumaron a esa mayoría parlamentaria dijo nada al respecto. Al contrario, ratificaron todo el tiempo que ni una coma se iba a cambiar.
Luego se hizo público en el Boletín Oficial donde se promulga la Ley de Medios Audiovisuales creo que el mismo sábado 10 de octubre, con la celeridad del caso, y también el mismo senador Rossi ha observado que el texto promulgado no es integralmente el texto que hemos votado.
Parece ocioso recordarle a mis pares aquí y a toda la población que pueda estar siguiendo esta sesión que nosotros somos los representantes del pueblo; que la única autoridad que tenemos en esta institución es porque nos la ha conferido el voto popular. El principio de la democracia representativa nos marca ese panorama, nos da ese marco de contención, esa autoridad a nosotros. Un contenido de la ley que no haya salido por el voto popular que estamos ejerciendo por representación no puede ser un contenido de la ley.
Ahora se podrá decir: “Pero si un funcionario, con posterioridad a una votación, tiene derecho, al menos por usos y costumbres —no sé si hay una ley que lo ampare; pero por usos y costumbres— a renumerar un texto, por qué no habría de tener la potestad de cambiar la remisión a un artículo en otro artículo dentro del mismo texto.
Pero lo que quiero advertir es que no me parece la principal cuestión, aunque entiendo que es parte de esta. Me parece que aquí las cuestiones principales son tres. Una son los principios vulnerados: democracia y República. Para mí, se vulneran esos principios si damos por bueno y no por nulo el decreto de promulgación de la mentada ley.
En segundo término, hay una especie de burla. Yo me siento burlado cuando en la sesión, donde con tantos esfuerzos y hasta la madrugada estuvimos discutiendo —aunque de alguna manera no estuvimos discutiendo; en verdad estuvimos expresando nuestra voluntad de hacer modificaciones— contra una pared que nos dijo todo el tiempo “Ni una coma, ni una coma, ni una coma”; y luego se cambia algo más que una coma después de terminada la sesión. Eso es una burla.
La tercera cuestión que me parece más importante destacar es que lo que acá estoy defendiendo es que prevalezca la voluntad de la mayoría, esa misma voluntad en nombre de la cual el bloque oficialista siempre ha hablado. No obstante, si ha manifestado la voluntad de no cambiar una coma, pero luego se modifica algo más que una coma, eso lesiona hasta el principio de la conformación de una ley a través de las mayorías parlamentarias. Considero que eso es sumamente grave.
Si han manifestado en nuestra cara, señores amigos y camaradas del bloque oficialista, que no estaban dispuestos a cambiar ni una coma y luego cambian las comas, los puntos o lo que sea, después de la sesión, eso es vulnerar la democracia, la República y, a mi modo de ver, los usos y costumbres de decencia parlamentaria; por supuesto, también la imagen de este cuerpo frente a la sociedad. Después nos quejamos de que el pueblo no confía en sus instituciones, que existe una degradación de la clase dirigente de cara al pueblo. Pero nosotros mismos nos degradamos de esta forma.
Por eso, ofrezco a la consideración de todos el tratamiento de un proyecto de resolución que en su artículo primero simplemente expresa: “Remitir el Poder Ejecutivo el Orden del Día votado”. Es lo que no se hizo; no se remitió ese Orden del Día. “Artículo 2/: Rechazar las modificaciones introducidas”. “Artículo 3/: Establecer las diligencias necesarias para esclarecer el episodio”.
Por lo tanto, este senador, que forma parte de la minoría, le dice a la mayoría parlamentaria que está a favor de lo que votaron. Simplemente, se les pide que ratifiquen el voto junto con nosotros, para que el Congreso de la Nación le muestre a la población y a sí mismo que honra los principios de la democracia, de la República y de la representatividad, consagrados en el artículo 1/ de la Constitución Nacional.
No tengo la motivación de que esta ley sea impugnada de esta manera y en esta oportunidad. Hubieran actuado diferente, hubieran hecho bien las cosas. La única motivación que tengo en este caso es que prevalezca el sistema dentro del cual estamos y que es nuestra única fuente de legitimación; de lo contrario, seguiremos degradando la República que decimos honrar.
Entonces, respetemos la voluntad de las mayorías, que es lo que siempre decimos públicamente y aquí, y actuemos en consecuencia. Ratifiquemos lo que fue votado; enmendemos un error. Todos sabemos que se hizo mal. Algunos dirán que se hizo mal por una cosa y otros por otra. Luego, si hay voluntad de rectificar la norma, será otro capítulo de esta historia. La presidenta tendrá la potestad de enviar un proyecto de ley correctivo para que se modifiquen los artículos 95 y 124 y lo que sea necesario. Pero esa es una voluntad de la Presidencia. Yo no me meto con esa voluntad. Ya hubo una voluntad popular expresada por nuestro voto; y mal que me pese porque voté en contra en general y en particular. Sin embargo, esa voluntad hoy tiene que ser defendida por este cuerpo, por el Senado, donde se dio el último paso.
Entonces, por medio de este proyecto lo único que solicito —si es que tienen algún grado de apertura para considerarlo en serio, sólo a partir de lo que se está escuchando— es que votemos la resolución y, simplemente, por las razones que di, ratifiquemos lo que ya votamos, aun en contra de lo que yo voté. En consecuencia, solicito que consideremos la incorporación de este proyecto de resolución para el tratamiento sobre tablas.

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