Intervención del Senador Cabanchik en la sesión del 21/10/09 – Debate sobre el Presupuesto Nacional
Señor presidente: antes de entrar en el análisis de algunos detalles del presupuesto y de las prórrogas de leyes impositivas que estamos debatiendo hoy, quiero reflexionar sobre el contexto del debate. Es decir, nuevamente tenemos una lógica de debate en una ley fundamental de la Nación –como siempre se la debe concebir y asà se la concibe- que gira en torno de la polarización que marca, de alguna manera, la dinámica de la polÃtica en la Argentina. En oportunidad de discutir el presupuesto nacional, quizá podrÃamos intentar superar esas polarizaciones tan extremas a las que nos va llevando esa dinámica. No obstante, me parece que hoy tampoco lo lograremos.
Aquà hay debates muy profundos, de fondo, que tienen que ver con el equilibrio. Yo creo que el Congreso Nacional debe ser el lugar de esos equilibrios: el lugar del equilibrio entre el oficialismo y la oposición; entre el gobierno federal y los provinciales, y me parece que este presupuesto si bien contiene algunas luces que también me preocuparé por enfatizar, tiene también muchas sombras y, sobre todo, una general en su concepto, que me parece que muestra que es un instrumento más del desequilibrio y no del equilibrio.
En primer lugar, entre las luces de este presupuesto quiero señalar que ya no tenemos una subestimación de ingresos que permita luego manejar esos excedentes artificiales a través de decretos de necesidad y urgencia que luego se refrendan en el Congreso de la Nación. Esta es una buena noticia que contiene este presupuesto, como también lo es — esto se discutió recientemente con intensidad por parte de distintos senadores preopinantes— el encontrar que va aumentando el presupuesto de educación en la Argentina como una polÃtica de Estado, que por supuesto celebro, aunque tiene esa sombra que ya señaló el señor senador Romero.
Es cierto que el señor senador Filmus aclaró la cuestión de que la evaluación privada que se ha hecho del seguimiento de la ley de financiamiento educativo ha mostrado que ese gasto imputable al fútbol no está computado dentro del 5,4 por ciento del presupuesto destinado a educación; pero de todas maneras, respecto del presupuesto del año pasado, estamos hablando de un incremento de 1.000 millones de pesos en educación, de los cuales 650 millones están destinados al programa “Fútbol para todos”.
Pienso que serÃa mejor o más prolijo no pretender afirmar que estamos llegando al 6 por ciento del financiamiento educativo, si en ese 6 por ciento se incluye el programa “Fútbol para todos”. Es difÃcil determinar en qué casillero debe estar clasificado ese rubro dentro de la ley de presupuesto nacional, pero clasificarlo como parte del 6 por ciento de aplicación del gasto para educación no es, desde luego, lo correcto. Asà que aquà tenemos una luz y una sombra.
También señalo que es positivo que no haya una subestimación en el presupuesto, como ocurrió en años anteriores. Sin embargo, en este sinceramiento de los recursos y de los gastos, no podemos dejar de señalar que junto con el presupuesto estamos discutiendo las prórrogas de impuestos. Esto es clave por el lugar de dónde surgen, en gran medida, los recursos que aplica la ley fundamental, o sea, la ley de presupuesto nacional. Es decir, surgen del esquema impositivo.
La Argentina se debe una reforma impositiva seria. Esto es evidente. Y hoy tenemos la prórroga de la ley del cheque, que ya es un impuesto muy discutible en sà mismo, pero mucho más que no sea coparticipable, como constitucionalmente corresponde. También debo mencionar la prórroga al esquema del impuesto a las ganancias, que implica una transferencia de fondos importantÃsima, que se suma a otras transferencias a la ANSeS.
Esto se produce en un contexto en el cual existe un decreto presidencial que establece una asignación universal para la niñez, que debiera estar en discusión en este presupuesto, en este Congreso, y no por afuera y establecido por un decreto, imputado a los fondos de la ANSeS. Entonces, me parece que lo que está en juego —la prórroga de impuestos y el esquema que exhibe el presupuesto nacional— muestra discrecionalidad. Muestra, en ese sentido, una profundización del esquema asimétrico entre el gobierno central y las jurisdicciones provinciales.
El presupuesto debe ser federal. Yo también considero, como otros senadores y otras senadoras que se manifestaron en igual sentido, que debemos partir de la idea de que la Nación es una. Pero, ¿cómo hacemos para gestionar y gobernar para una Nación unificada?
Creo que la centralización, la asimetrÃa y el favor del gobierno nacional no es la mejor manera de pretender la unificación. Como tampoco lo serÃa el extremo inverso, según el cual la Nación se partiera en todas sus provincias y cada cual irÃa a su suerte y verdad y no tendrÃamos una Nación unificada. Creo que esto debemos superarlo, también en una ley como la de presupuesto. Pero eso, en esta norma no ocurre.
Y no ocurre porque, en primer lugar, el Poder Ejecutivo nos está pidiendo, por ejemplo, en el artÃculo 44, que se lo autorice a gastar en obras prioritarias —algo que no está especificado—, para lo cual nos pide una autorización de endeudamiento a cuenta de esas obras prioritarias. Esto se imputa, en el artÃculo 17, como inversión financiera y no como gasto, lo cual me parece que no es aceptable desde el punto de vista del registro contable, porque si bien hay muchos de estos gastos que son inversiones estratégicas, con el mismo criterio todo gasto lo serÃa y, entonces, siempre tendrÃamos un superávit aparente que nos llevarÃa, más tarde o más temprano, a una situación de default.
Con lo expuesto quiero demostrar que estas cosas que figuran en algunos artÃculos en particular, constituyen ejemplos de un esquema general de endeudamiento en favor del manejo discrecional del gobierno central, en contra de los recursos que el Estado puede poner a favor del desarrollo jurisdiccional para que la Nación sea una, a través de su verdadera diversidad geográfica, histórica y cultural.
Es decir, la unidad debe ser el resultado del equilibrio armónico de la riqueza real de la Nación y de su desarrollo, y no una imposición en cierto sentido ortopédica, con diversos mecanismos que permitan manejar centralizadamente los recursos. Por ejemplo, el artÃculo 79 abre la puerta a una deuda flotante que se puede imputar a ejercicios futuros. Entonces, este proyecto no presupuesta de una manera concreta para el ejercicio que estamos considerando, sino que se abre a sucesivos presupuestos en el caso que mencioné antes: computar como financiero un gasto. Eso va a terminar siendo imputado al gasto de un presupuesto futuro cuando finalice, por ejemplo, una obra de infraestructura determinada.
Otro aspecto del esquema de endeudamiento que encontramos aquà es el que hace sede en el Ministerio de Planificación. Tenemos 40 mil millones de pesos de posible endeudamiento, con un manejo que sabemos que puede ser muy discrecional a partir de muchos mecanismos administrativos que concentra el poder central, o sea, el gobierno nacional. Esto también debe imputarse a esta asimetrÃa a la que me estoy refiriendo, que justamente impide que una ley del Congreso Nacional vele por el desarrollo equilibrado e integral de la Nación.
Por ejemplo, ¿por qué no estamos discutiendo hoy como parte del presupuesto nacional el ingreso universal de la niñez, que además debiera ser imputado a gastos del Tesoro y no a la ANSeS? Debo resaltar que estamos aplicando este ingreso sobre los recursos que son para nuestros jubilados, es decir, para la tercera edad. Sin embargo, vamos a utilizar más o menos 9.000 millones de pesos de esos recursos. Se trata de algo necesario y acompañamos calurosamente que por fin se vaya a hacer una polÃtica de Estado en la Argentina de esta asignación de recursos para los niños de los hogares argentinos, porque es algo imprescindible.
Pero, ¿deberÃa salir de los recursos de la ANSeS? A la ANSeS van a parar muchÃsimos recursos que no debieran. La ANSeS es superavitaria. Eso, de por sÃ, llama la atención. Tenemos una clase pasiva muy postergada y un superávit en aquel organismo, que debiera estar velando para que las jubilaciones sean mejores de lo que son. Esto por un lado Pero por otro lado, ya que dicho organismo es superavitario, ¿por qué seguimos en esta prórroga al impuesto a las ganancias en el esquema actual, cargando recursos en la ANSeS…?
Sr. Calcagno y Maillmann. — ¿Me concede una interrupción?
Sr. Presidente (Marino). — Señor senador Cabanchik, el señor senador Calcagno le solicita una interrupción. ¿Se la concede?
Sr. Cabanchik. — SÃ, cómo no.
Sr. Presidente (Marino). — Tiene la palabra el señor senador Calcagno y Maillmann.
Sr. Calcagno y Maillmann. — Señor presidente: quiero referirme a lo que menciona el señor senador Cabanchik, dado que es una idea que corre en la calle y en los medios. Es decir, que la ANSeS vÃa el Fondo de GarantÃa de Sustentabilidad no debe financiar la asignación universal. Es decir, dicho fondo está para otra cosa, y no hay que tocarlo.
Me parece que tenemos que hacer una discusión amplia al respecto. Mañana tenemos reunión de la Comisión de Seguimiento de la ANSeS y allÃ, sin duda, vamos a tratar este tema. Pero me gustarÃa puntualizar que el decreto 1602/09, en su artÃculo 3° establece que este nuevo subsistema no contributivo se financiará con los recursos del artÃculo 18 de la ley 24.241 y con los rendimientos anuales del Fondo de GarantÃa de Sustentabilidad. Asà que son esas utilidades las que se usan. Y me parece, pero es una opinión que podemos discutir, que la ANSeS es el lugar natural para la asignación universal. Es mi opinión.
Y me parece importante señalar que, además, el inciso d) del decreto 827/07 establece que ese fondo que el senador Cabanchik afirma que nosotros tomamos para destinar a otras cosas, por el contrario está previsto en el inciso d) del artÃculo 1° que se atienden eventuales insuficiencias en el financiamiento del régimen previsional público a efectos de preservar la cuantÃa de las prestaciones previsionales. Y las asignaciones familiares lo son. Pero es un debate que podemos continuar. Simplemente, querÃa puntualizarlo.
Sr. Presidente (Marino). —Adelante, senador Cabanchik.
Sr. Cabanchik. — Celebro la voluntad de debate que ha manifestado el senador Calcagno.
Creo que es una materia muy profunda a discutir. Hay que probar que esos recursos que se van a destinar al ingreso universal de la niñez no van a desfinanciar la caja jubilatoria, o sea los recursos previsionales. Además, es cierto que mejorando el desarrollo de la vida familiar de muchos argentinos vamos a estar mejorando, en general, la economÃa de la Argentina. Pero eso es un recurso muy indirecto para asegurar que tarde o temprano podremos hacer frente a los recursos previsionales cuando debamos hacerlo. Pero coincido con que es una discusión para dar en profundidad. En realidad, creo que la discusión debiera estar siendo dada ahora. Debiéramos estar tomándonos, quizá, más tiempo para discutir cada detalle. A lo mejor, luego, en la discusión en particular, esto surgirá.
Volviendo al eje que estaba siguiendo yo respecto del tema del endeudamiento, otra vez, encontramos el tema de AerolÃneas Argentinas. Creo que ese es un tema que todos estamos padeciendo. Cada vez que usamos AerolÃneas, tenemos un sinnúmero de problemas.
No sabemos bien a dónde vamos a parar; y si vamos a parar a algún lugar. A mà me pasó hace poco que estaba haciendo un vuelo, y luego de cuarenta minutos retornó el vuelo a Aeroparque, sin saber muy bien cuál fue la falla técnica. Ese avión dejó ya de funcionar. Hay aviones que ya no dan más. Esto ya es materia común. Los empleados de AerolÃneas tienen miedo muchas veces, incluso, de hablar sobre estas cosas. Hay una situación preocupante en AerolÃneas.
Pero en lo que respecta ahora al tema presupuestario, fijémonos en que el artÃculo 22 vuelve a enjuagar el déficit de la empresa AerolÃneas Argentinas. Estamos hablando de nos 200 millones de pesos mensuales, por lo menos. ¿Y cuándo este esquema de negocios empezará a rendir sus frutos? Supongamos que nunca va a ser superavitaria; bueno, ya eso serÃa conceder una derrota por anticipado. Pero semejante volumen de gasto, ¿a dónde va a ir a parar? ¿A la eficiencia? ¿A tener realmente una lÃnea segura y eficiente para todos los argentinos, para la comunicación de todas las jurisdicciones? Me parece que esto es un serio problema que no se está viendo.
Sr. Calcagno y Maillmann. — ¿Me permite una interrupción?
Sr. Cabanchik. — ¿Otra más? Bueno…
Sr. Presidente (Marino). — Lo que pasa es que ya tiene el tiempo finalizado, con el plus que le estamos dando…
Sr. Calcagno y Maillmann. — Muy rápido. Yo le prometo que le concederé interrupciones cuando me toque hablar.
Rápidamente: el plan de negocios de AerolÃneas será presentado en la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones; su versión final, puesto que nos fue presentado dos semanas atrás y es un documento de quinientas o seiscientas páginas. Lo invito a recorrerlo. Ahà creo que se contestan muchas de las justas inquietudes que usted ha mencionado.
Sr. Cabanchik. — Vamos al tema del déficit de las empresas públicas. Estamos hablando del 1 por ciento del producto bruto interno, destinado a sostener el déficit del esquema de empresas públicas en este presupuesto. El Tesoro financia ese déficit; aunque el conjunto del presupuesto no sea deficitario, el tener 12.500 millones de pesos en empresas públicas para el año 2010, que hay que sostener con los recursos del Tesoro, me parece que es algo que debiera preocuparnos. Porque ya, en la Argentina, hemos vivido el crecimiento de ese esquema deficitario para las empresas públicas y aquà lo estamos consagrando a través de esta ley.
He hablado en general de una sombra que me parece que es sistémica en el presupuesto, más allá de las luces puntuales que he acentuado, como el tema de que no se subestimen los recursos —que otras veces se ha hecho— y que se mantenga la polÃtica de Estado de aumentar los recursos para la educación. Pero se trata de un esquema de endeudamiento. Pensemos que hay un esquema de endeudamiento creciente o una gestión del gobierno nacional para volver a ese endeudamiento como esquema, también, internacional. Hay un sostenimiento por parte del Tesoro del déficit de las empresas públicas. Hay una asimetrÃa entre el gobierno central y los gobiernos provinciales. No entiendo por qué vamos a seguir consagrando en la ley de presupuesto el esquema según el cual el dinero que tendrÃan que recaudar las provincias directamente pasa por el gobierno central y, luego, le es prestado, discrecionalmente, a través de presión polÃtica; o, al menos, se admite que eso ocurra.
Es decir, vamos a favorecer a las provincias de gobiernos amigos o que forman parte del oficialismo con plata que generará un interés, un encarecimiento de la moneda, que no ocurrirÃa si el recurso fuera en forma directa a la jurisdicción.
Estas son las sombras de este presupuesto. Es decir, no estamos votando —me parece— un esquema equilibrado de presupuesto nacional. Reitero: me parece que el Congreso de la Nación es el lugar de los equilibrios en todos los sentidos, y que este presupuesto no exhibe ese equilibrio, ni entre el gobierno central y las provincias ni entre las distintas voluntades polÃticas expresadas en el oficialismo y en la oposición.
Por último, y para terminar, quiero señalar —como uno de los representantes de la Ciudad de Buenos Aires en este Senado— a todos mis colegas que representan a las distintas provincias que la Ciudad de Buenos Aires también es perjudicada por este esquema; es profundamente perjudicada. Más allá de lo que se pueda evaluar de su situación comparativa, quizá de algunas ventajas en algunos aspectos, también tiene muchas carencias. Tiene pobreza, tiene indigencia, tiene problemas habitacionales y no recibe la coparticipación que debiera estar recibiendo.

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