“Cabanchik: Sería muy potente juntar al Kirchnerismo con Alfonsín” (Política Argentina; 01/03/11)

¿Qué peso tiene una banca no alineada como la suya en un escenario de paridad?

Se potencia la independencia. Es una cuestión matemática.

¿Aún en la dinámica de un año electoral?

Hablamos de la independencia en la Cámara. En el escenario electoral, la independencia no puede mantenerse hasta el final porque se paga un costo muy alto. Si existe la posibilidad de integrar un frente más inclusivo que un partido específico, no vamos a quedarnos sin pronunciarnos en su momento.

¿Usted dijo que no puede haber una fuerza ganadora sin radicales?

Me citaron mal, dije “sin radicales y peronistas”. A nivel nacional, la Argentina no está para prescindir de ambos espacios. No puede haber una propuesta seria de gobierno sin alguno de los dos. Con todo el respeto, la propuesta de Pino Solanas no está madura para gobernar.

“Peronistas” suena amplio. ¿Se puede ganar sin kirchneristas?

Hoy, lo dudo. Los hechos superan a los actores: no sé si el objetivo inicial de Cristina y Néstor era producir un quiebre dentro del peronismo. Pero el kirchnerismo y el peronismo están tan diferenciados que tal vez en el corto plazo sea difícil que se vuelvan a unir. Se ve al peronismo tradicional, y por otro lado algo nuevo que crece y sin lo cual una buena parte de la sociedad no estaría representada. En la final, ese núcleo va a estar.

¿En la segunda vuelta?

Sí.

En esa instancia, ¿es un escenario posible una alianza del kirchnerismo con el sector de Ricardo Alfonsín?

Creo que sí. En una eventual alternativa entre el kirchnerismo que conduce Cristina Fernández y el PRO-duhaldismo, es probable una proximidad entre dos sectores progresistas. Uno enfatiza el aspecto republicano y otro el aspecto populista del progresismo. Juntar esas dos cosas sería muy potente para una Argentina renovada.

El kirchnerismo tuvo a Daniel Scioli como vicepresidente, gobernador y compañero de fórmula en las legislativas…

Esa es una dinámica propia del peronismo. El peronismo no tiene esencia. En todo caso, es una función de construir poder y conservarlo. El kirchnerismo no tuvo más remedio que ser lo mismo. Pero ahora se observa un cambio; hay una diferenciación clara, mayor que entre Kirchner y Menem.

¿Se siente más cómodo como “independiente” que con su ex bloque de la Coalición Cívica?

No busco la independencia política por la independencia política. Me gustaría formar parte de una fuerza capaz de albergar diversidades, corrientes internas, instancias de debate. Pero nada de eso hubo en la CC; por su conducción fue una fuerza expulsiva, con prácticas antidemocráticas hacia adentro. Hace años que no se ve ese fenómeno de disenso en la Argentina.

¿Ve lugar para eso en el oficialismo?

Es un momento interesante, con un firme discurso de acción de la Presidenta y sus colaboradores más estrechos. La decisión de sostener dos candidaturas bajo el mismo paraguas en la provincia de Buenos Aires me parece sano y valorable, es lo que necesitamos.

La Política Online publicó que usted se acercó a Nicolás Fernández, senador de la Presidenta, y que el oficialismo buscó tentarlo para este año.

Eso no ocurrió, no tuve ninguna conversación en esos términos. El acercamiento no es con Fernández por ninguna razón en particular, más que por el hecho de que como vicepresidente de la comisión de Asuntos Constitucionales trabajo mucho con su equipo de gente en ciertos proyectos, en los que incluso nos hemos diferenciado a la hora de votar.

¿Cuándo anunciará su espacio con qué fuerzas se alineará?

Estamos en momento de debate, de hablar con distintos sectores. Eso se traducirá seguramente en nuestro distrito, la Ciudad de Buenos Aires, y tal vez a nivel nacional.

En la Ciudad parece más fácil para ustedes definirse…

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